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Navegando el futuro energético: cómo las utilities convierten los desafíos en oportunidades

El sector energético atraviesa un período de evolución acelerada, marcado por un ajuste en las prioridades y objetivos de la transición energética, junto con la aparición de nuevas y significativas fuentes de demanda. Este escenario dinámico presenta tanto desafíos operativos como oportunidades estratégicas para las empresas de servicios públicos más innovadoras. La clave para navegar este entorno reside en la agilidad, la eficiencia y la capacidad de adaptación de cada empresa. 

Para entender este panorama, es importante analizar tres aristas que redefinen el mercado.

 

El entorno energético en transformación  

A partir de 2025, la política energética ha tomado un rumbo más claro, bajo lineamientos estratégicos impulsados por entidades como Organización Latinoamericana de Energía – OLADE, cuyo objetivo es fortalecer la producción energética de los países latinoamericanos mediante metas más precisas, hojas de ruta estructuradas y el fortalecimiento de la capacidad de respuesta de los sistemas energéticos frente a eventos climáticos cada vez más frecuentes. [1] 
 
Bajo este enfoque, se han afinado los objetivos estratégicos de energías renovables y las utilities trabajan con metas más claras, como alcanzar al menos el 80% de generación de energía renovable para 2030 [2]. Sin embargo, el mayor reto sigue siendo la inversión, ya que en 2024 la región solo atrajo 5% de la inversión privada mundial en energía limpia, pese a requerir cerca de 150 mil millones de dólares anuales.[3]   

Un panorama similar se observa en la movilidad eléctrica en 2024, el parque de vehículos eléctricos creció 187%, superando las 444.000 unidades, pero la infraestructura de recarga sigue limitada y focalizada: 92% de los puntos están en solo tres países, Brasil, México y Chile. [4] Esta realidad obliga a las utilities a garantizar suministro limpio y preparar redes capaces de integrar nuevas cargas, así como un número creciente de usuarios que comienzan a participar activamente en las nuevas formas de consumo.  

En consecuencia, la estrategia regional debe priorizar esquemas de financiamiento con menor riesgo y la modernización de la infraestructura física de las redes, acompañada de la digitalización, medición inteligente y automatización para gestionar sistemas más complejos.  

Paralelamente, la necesidad de modernización es urgente. Las pérdidas en transmisión y distribución promedian el 13,5% en la región.[5] Para enfrentar esta ineficiencia y facilitar la integración de nueva capacidad renovable, se requiere ampliar significativamente las capacidades de almacenamiento hasta alcanzar 24 GW para 2030. [6]  

Así, el desafío para los líderes del sector es transformar sus operaciones para ser empresas digitalmente ágiles, capaces de responder con rapidez a las nuevas condiciones del mercado y la transición energética de la región. 

 

La diversificación del mercado  

Como consecuencia directa del nuevo entorno regulatorio, las dinámicas operativas de las utilities se han vuelto más complejas y multifacéticas. Las políticas actuales conviven con nuevas regulaciones nacionales y los marcos de inversión, creando así un mosaico normativo que exige una gran flexibilidad.  

Para las utilities, esta diversificación de nuevas fuentes de energía redefine el modelo de negocio y su relación con el cliente. La proliferación de nuevas maneras de generar y usar energía, como la energía solar, el almacenamiento en baterías y los vehículos eléctricos, exige la creación de nuevos productos, tarifas dinámicas y servicios innovadores para los clientes.  

El verdadero desafío, y donde la competitividad se pondrá en juego, reside en la capacidad de facturar estas nuevas ofertas de manera flexible y unificada. Las utilities necesitarán una plataforma capaz de gestionar en una misma factura conceptos tan variados como el consumo tradicional, los créditos por la energía inyectada a la red por un prosumidor, las recargas de un vehículo eléctrico y hasta servicios no tradicionales.  

En este punto, una plataforma moderna de facturación y gestión de clientes se convierte en una herramienta esencial, no solo para optimizar la operación, sino para habilitar esta nueva realidad comercial y asegurar la competitividad en el mercado. 

 

Los datos como activo estratégico  

Responder a estas nuevas dinámicas requiere una gestión de la información confiable y eficiente, pues ya no basta solo recolectar datos, sino que es necesario administrarlos y procesarlos de manera eficaz. 

Con la llegada de los medidores inteligentes, la cantidad de registros por cliente se multiplica; lo que antes se resumía en una lectura mensual hoy se amplifica en miles de datos de consumo, superando en volumen las capacidades de los sistemas legados y rígidos, que no están preparados para procesar las necesidades del mercado con la velocidad y la escalabilidad que exige. 

Por lo tanto, no basta con recolectar información; es clave convertirla en datos accionables que permitan anticipar fallas, optimizar inversiones y habilitar modelos de negocio innovadores. La utility que logre dominar la complejidad del entorno tendrá una ventaja competitiva. 

 

El núcleo digital para la utility del futuro 

Para navegar la complejidad de los diferentes frentes de la transición energética, las empresas de servicios públicos requieren una solución tecnológica que actúe como un sistema nervioso central para toda la operación. La plataforma ideal para este nuevo escenario debe poseer las siguientes características: 

  • Arquitectura modular e integrada: Debe funcionar sobre una plataforma única que consolide de forma nativa los procesos críticos: desde la gestión de la información del cliente (CIS) y los datos de medición (MDM) hasta la gestión de la fuerza de trabajo móvil (MWM) y la experiencia digital del cliente (DCX). Este enfoque elimina los silos de información y proporciona una gestión de 360° del cliente y la operación. 
  • Agilidad extrema para el negocio: La capacidad de adaptarse rápidamente es crucial. La plataforma debe contar con un motor de reglas de negocio y flujos de trabajo inteligentes y configurables que permitan al personal no técnico diseñar y lanzar nuevos productos, tarifas complejas, como las de tiempo de uso o para prosumidores, y programas de incentivos en días, no en meses. 
  • Soporte para modelos de negocio emergentes: La plataforma debe estar preparada para gestionar y soportar la bidireccionalidad de la red. Esto incluye manejar esquemas de facturación avanzados como net metering, gestionar la carga de vehículos eléctricos y facilitar la expansión hacia servicios no tradicionales. También debe estar en la capacidad de realizar el empaquetamiento de diferentes servicios y productos junto con la incorporación de servicios no tradicionales, como seguros o remodelaciones, ampliando el portafolio de valor para el cliente final.  

 

De la adaptación al liderazgo: el futuro es ágil 

El panorama es claro: la intersección de la transformación del ecosistema energético, la brecha de inversión, las ineficiencias operativas, las necesidades cambiantes de los clientes, junto a la diversificación del consumo; han creado un punto de inflexión para el mercado energético, pues superar estos desafíos no es solo una cuestión de gestión operativa, sino de visión estratégica, con un núcleo tecnológico sólido, capaz de orquestar la complejidad del mercado y potenciar la agilidad empresarial. 

La elección de una plataforma tecnológica adecuada para las utilities se ha convertido en la decisión más crítica, pues define la capacidad de la empresa para transformar la complejidad del entorno dinámico en una ventaja competitiva. El futuro no pertenecerá a las empresas más grandes, sino a las más ágiles e innovadoras, que tengan un ecosistema digital que no solo les permita reaccionar al presente sino anticipar el futuro.

Es aquí donde Open Intelligence, con la plataforma Smartflex, transforma la volatilidad del mercado en una ventaja competitiva tangible para las utilities, ya que brinda una solución tecnológica integral, modular y unificada. Smartflex permite simplificar la operación, acelerar la creación de nuevos productos y servicios, respondiendo con flexibilidad ante los cambios regulatorios y operativos. De este modo, las empresas no solo enfrentan los desafíos del sector, sino que los convierten en oportunidades de crecimiento sostenible y liderazgo en el mercado energético. 

 

Referencias 

[1][2][3][5][6] Transformación Energética Global Organización Latinoamericana de Energía (OLADE); World Economic Forum. (2025). Preparación para la transición energética: América Latina y el Caribe

[4] Movilidad Eléctrica Organización Latinoamericana de Energía (OLADE). (2025). Nota Técnica N° 8: Movilidad eléctrica en América Latina y el Caribe: Monitoreando la Electromovilidad (Monitor de Movilidad Eléctrica en América Latina y el Caribe).  

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