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Open en el Gartner® Market Guide 2025

El costo oculto de los silos: ¿Cuánto cuesta realmente mantener una operación desconectada?

Las empresas de servicios públicos se enfrentan a la modernización de su infraestructura y operaciones con los clientes. Históricamente, estas compañías han crecido mediante la adquisición de herramientas aisladas para resolver problemas específicos, lo que ha derivado en una arquitectura fragmentada. Esta desconexión trasciende lo técnico para convertirse en un obstáculo estratégico. Al quedar la información atrapada en estructuras desconectadas, se pierde la capacidad de tomar decisiones basadas en datos en tiempo real, creando una brecha que debilita la competitividad de la compañía en un entorno cada vez más digital.

El impuesto de fragmentación y su efecto directo en el balance financiero de las utilities  

La desconexión operativa impone lo que, financieramente, se conoce como el “impuesto de fragmentación”, el cual representa un drenaje silencioso pero constante de los ingresos de la compañía. De acuerdo con investigaciones de industria realizadas por IDC, las compañías de servicios públicos gastan hasta un 20% o 30% de sus costos anuales en ineficiencias causadas directamente por la falta de integración [1]. 

Esta pérdida no se manifiesta como un gran evento crítico aislado, sino como una filtración continua de recursos derivada de pequeñas fricciones operativas diarias que comprometen la rentabilidad del negocio y que se materializan en escenarios como: 

  • Reprocesos administrativos donde los empleados corrigen manualmente facturas que el sistema no pudo procesar. 
  • Oportunidades de ingresos perdidas debido a la incapacidad de ofrecer servicios de valor agregado porque el sistema comercial no reconoce el perfil del cliente. 
  • Ciclos de facturación lentos que generan retrasos en el flujo de caja debido a que los datos de medición tardan días en llegar al sistema de facturación. 

Esta fragmentación no solo genera este impuesto oculto, sino también un riesgo de deuda técnica para las utilities. Este riesgo se refleja en las investigaciones de McKinsey, que muestran cómo las compañías gastan hoy hasta un 80% de su presupuesto de tecnología en mantener sistemas antiguos funcionando y solucionar errores [2]. Mantener estos sistemas legados es comparable a pagar solo los intereses de una deuda sin reducir nunca el capital. Esta deuda técnica crece exponencialmente y se convierte en un obstáculo para el futuro, pues dificulta la innovación y la implementación de inteligencia artificial o analítica avanzada, que dependen estrictamente de la conectividad y la calidad de los datos para operar de manera eficiente.  

  1. Cómo la fragmentación tecnológica desaprovecha el talento humano

Cuando la tecnología no se integra nativamente, el ser humano se convierte en el puente. En muchas utilities, los empleados se ven obligados a actuar como “traductores manuales”, al copiar y pegar información entre sistemas que no se hablan entre sí. Esto deriva en la aparición de costos operativos ocultos, donde el personal debe dedicar parte de su jornada a la conciliación manual de datos, lo que impacta directamente en la productividad de la compañía. 

El procesamiento manual de información representa adicionalmente una vulnerabilidad crítica, ya que el ingreso manual de datos es el enemigo natural de la eficiencia. Las estadísticas demuestran que, cuando un trabajador debe registrar datos extensos en múltiples plataformas para algún proceso, la probabilidad de error puede dispararse hasta el 40% [3]. En el sector de utilities, un error de un solo dígito en una lectura o en una dirección de notificación puede desencadenar una cadena de costos imprevistos. 

Este riesgo se cuantifica mediante la regla del 1-10-100, un modelo que ilustra el costo del error según su etapa de detección. Mientras que validar un dato en el origen cuesta $1, corregirlo internamente eleva el gasto a $10. Sin embargo, si el error llega a la factura del cliente, el costo escala a $100 o más debido a los procesos de refacturación, la gestión de reclamos y el daño a la reputación institucional. 

  1. La crisis de la experiencia del cliente en la era digital

Ahora bien, los clientes evalúan a una utility basándose en los estándares de inmediatez y personalización propios de las compañías modernas de otras industrias. Esta nueva cultura de consumo demanda transparencia en cada interacción; sin embargo, la fragmentación de los procesos internos se convierte en una barrera crítica que impide ofrecer una experiencia de clientes sin fricciones. 

El fenómeno de los “datos caducados” es un ejemplo crítico que ocurre cuando un cliente realiza un pago a través de un portal web que funciona como un silo separado del sistema de gestión de cobro. Debido a la falta de sincronización en tiempo realun cliente puede realizar el pago de su factura en un horario posterior a la generación de las órdenes de campo; sin embargo, a pesar de haber cumplido con su pagoes desconectado porque el sistema programó la suspensión cuando la cuenta por pagar aún aparecía pendiente. El resultado es un conflicto evitable, quejas y una carga innecesaria para el departamento de servicio al cliente.  

Además, los silos provocan errores de marketing. No hay nada que genere más desconfianza que recibir una oferta para modernizar un servicio o un plan de lealtad cuando el usuario tiene una reclamación abierta por mal servicio o un retraso en sus pagos. 

  1. La fragmentación como barrera para lainteligencia artificial 

Para las compañías, la inteligencia artificial ya no es una promesa futurista, sino una necesidad estratégica para transformar los datos operativos en una ventaja competitiva. Sin embargo, la fragmentación de sistemas legados obliga a que la mayor parte del presupuesto se destine a mantenimiento, dejando una parte reducida a la innovación. La situación se vuelve más grave porque los datos fragmentados impiden que los modelos de aprendizaje automático accedan a una “única fuente de verdad”, por lo cual buena parte de ese presupuesto reducido de innovación se debe invertir primero en consolidar y limpiar los datos que provienen de diferentes sistemas heterogéneos. El prerrequisito fundacional para cualquier iniciativa de IA es un entorno de datos consolidado para generar resultados fiables. 

El riesgo técnico más crítico de esta desconexión es la recurrencia de “alucinaciones” o inferencias erróneas. Cuando los sistemas están aislados, la IA procesa variables incompletas, lo que compromete la precisión de las decisiones automatizadas. Según el CDO Insights, el 70% de las organizaciones tuvo que reestructurar su estrategia de datos al descubrir que era casi imposible entrenar modelos efectivos mientras la información de los activos y clientes residiera en silos independientes [4]. En definitiva, la IA no puede orquestar flujos de trabajo ni optimizar los procesos de atención al cliente si se alimenta de datos inconsistentes; la unificación es la condición necesaria para que la tecnología sea confiable y segura. 

  1. Riesgos legales y multas: el peligro de la “ceguera regulatoria” 

La fragmentación no es solo un tema de eficiencia, sino que representa un problema de cumplimiento normativo. Las utilities operan en uno de los entornos más regulados del mundo, donde la desconexión entre herramientas promueve la omisión involuntaria de información. En este escenario, registros importantes quedan sepultados en bases de datos aisladas, volviéndose invisibles para los reportes oficiales y dejando a la organización sin capacidad de respuesta ante auditorías, lo que deriva en impactos financieros reales como: 

  • Reportes inexactos: Una empresa en Nueva Jersey fue multada con 6,6 millones de dólares por reportar información inexacta sobre sus necesidades de transmisión eléctrica [5]. 
  • Incapacidad de auditoría: El Departamento de Agua y Energía de Los Ángeles enfrentó una multa de 350.000 dólares simplemente porque su personal envió información inexacta a los auditores debido a la fragmentación de sus archivos digitales [6]. 
  • Ciberseguridad: Mantener un ecosistema de aplicaciones desarticuladas amplía la superficie de ataque. Las guías oficiales de NIST recomiendan enfoques centralizados para la gestión de acceso y de parches a nivel empresarial, con el fin de reducir riesgos y mejorar la seguridad operacional [7]. En las compañías de infraestructura crítica, el costo promedio de una brecha de datos asciende a 5,04 millones de dólares por evento [8], mientras que una plataforma unificada permite centralizar la defensa y aplicar protocolos de seguridad de alto nivel de manera uniforme.
     

Una plataforma unificada de operación de clientes como solución estratégica 

Las utilities experimentan constantemente estas ineficiencias dentro de su ciclo comercial y de servicio al cliente. El problema radica en que sus procesos suelen depender de múltiples sistemas aislados, tales como el servicio de atención, los portales de autogestión, la facturación y el recaudo, las operaciones en campo y la medición. Conscientes de la complejidad técnica y los altos costos que exige integrar un modelo best-of-breed (mejores soluciones por separado), las empresas líderes de la industria están cambiando de rumbo. Para superar este desafío, la clave está en adoptar una plataforma unificada que ofrezca una gestión 360°. Esta transición permite dejar atrás la fragmentación y consolidar una operación coherente, fundamentada en los siguientes pilares estratégicos: 

  1. Consolidación en una “única fuente de verdad”: Este pilar requiere que la plataforma permita, de forma nativa, la unificación y consolidación de un almacenamiento de datos centralizado en el que la información comercial, operativa y financiera converja orgánicamente. Al gestionar los datos como un producto compartido en tiempo real, se elimina la redundancia y se garantiza que todos los niveles de la organización, desde la gerencia hasta el técnico en campo, trabajen bajo la misma realidad operativa. Este enfoque detiene la deuda técnica y permite que la empresa escale sin aumentar proporcionalmente sus costos de TI, garantizando un crecimiento funcional continuo.
     
     
  2. Eliminación de los costos operativos y transformación de la experiencia del cliente: Al integrar todas las operaciones en una base de datos única, se elimina el “lastre operativo” y la duplicidad de tareas. La automatización de la entrada de datos asegura que la Regla del 1-10-100 trabaje a favor de la empresa, mejorando el flujo de caja. Este control a tiempo real elimina el fenómeno de datos caducados y las suspensiones injustificadas, transformando la interacción con el usuario en una experiencia transparente que fortalece la reputación institucional. 

  3. Inteligencia Artificial para la orquestación operativa: La integridad de los datos es indispensable para desplegar una IA que opere en un contexto operativo unificado. Al integrar inteligencia artificial directamente en las actividades del día a día, las utilities pueden orquestar agentes contextualizados y workflows inteligentes que responden a sus eventos específicos, como la generación de facturas, la toma de lecturas, la atención a fallas, entre otros. Esto permite tomar decisiones complejas en tiempo real, como la optimización de rutas de cuadrillas en campo o la detección temprana de anomalías de consumo. Así, la IA deja de depender de información dispersa e inconsistente y se convierte en un motor operativo que guía a los equipos con mayor eficiencia.
     
  4. Resiliencia y agilidad regulatoria: Para garantizar la transparencia y el cumplimiento, una plataforma unificada moderna debe contar con “reglas de negocio” o estructuras lógicas de la industria, que le permitan a las utilities adaptarse a nuevos cambios normativos en cuestión de días, no meses. Esta plataforma debe centralizar la gestión documental y facilitar las auditorías, garantizando una trazabilidad total que elimine el riesgo de extraviar información crítica. Esto transforma el cumplimiento de un riesgo en una ventaja operativa, facilitando auditorías transparentes y reforzando la seguridad bajo estándares globales. 

El momento de eliminar las fugas de capital por la fragmentación 

El “impuesto de fragmentación” ha dejado de ser un problema técnico para convertirse en unas de las mayores amenazas a la supervivencia financiera y operativa de las utilities. En un mercado que exige agilidad, mantener silos tecnológicos es sentenciar a la compañía a la ineficiencia, a una deuda técnica asfixiante y al estancamiento de su competitividad. 

La evidencia demuestra que seguir invirtiendo en parches temporales o herramientas aisladas es una estrategia compleja. La migración hacia una plataforma unificada de operación de clientes se convierte en la mejor ruta hacia la supervivencia y proyección de la organización. 

Aquí es donde Open se posiciona como el aliado estratégico ideal. A través de Smartflex, su plataforma unificada de operación de clientes diseñada específicamente para la industria de servicios públicos, que logra integrar todo el ciclo comercial y operativo de extremo a extremo. Al consolidar en una única plataforma los procesos de gestión de clientes, medición, facturación y recaudo, Smartflex elimina la fragmentación de datos de raíz. 

Es precisamente esta consolidación integral la que permite a las utilities erradicar la deuda técnica de una vez por todas. Al dejar de sostener múltiples sistemas legados con lógicas desconectadas, las empresas liberan el presupuesto que antes se drenaba en mantenimiento y lo redirigen hacia la innovación. Más allá de reducir costos operativos, una plataforma moderna como Smartflex evita el estancamiento al evolucionar continuamente al ritmo de la industria, entregando nuevas funcionalidades e integrando tecnologías de vanguardia, como la inteligencia artificial embebida, para generar valor continuo. Así, los obstáculos del pasado se transforman en una poderosa ventaja competitiva. En definitiva, la pregunta para los líderes ya no es si deben unificar su tecnología, sino qué tan rápido pueden hacerlo con el respaldo de un experto como Open, antes de que el costo de la fragmentación consuma su capacidad de innovar. 

Referencias 

[1] IDC. (2025). Análisis de las ineficiencias financieras por silos de datos en la industria.  

[2] McKinsey. (2025). Encuestas sobre presupuesto tecnológico de mantenimiento para sistemas heredados. [3] Pfiffner. (2023). T. J. The High Cost of Data Errors. Quality Magazine. 

[4] CDO Survey. (2024). The AI-Driven Strategy Shift. En The Fragmentation Tax.  

[5] FERC. (2024). Public Service Electric and Gas Company, 189 FERC. Docket No. IN21-5-000Document Accession No. 20241205-3039. https://elibrary.ferc.gov/eLibrary/ 

[6] FERC. (2023). Orden de aprobación del acuerdo de conciliación: LADWPReferencia 183 FERC – 61,048. Comisión. https://elibrary.ferc.gov/eLibrary/ 

[7] Cybersecurity and Infrastructure Security Agency. (2023). Identity, Credential, and Access Management (ICAM) Reference Architecture U.S. Department of Homeland Security. 

[8] IBM. (2023). IBM report: Half of breached organizations unwilling to increase security spend despite soaring breach costs. IBM Newsroom. 

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