La obsolescencia del modelo reactivo con baja empatía
Las utilities navegan por un entorno de alta volatilidad operativa, con choques climáticos constantes, presiones inflacionarias y fluctuaciones regulatorias que están ejerciendo una presión creciente sobre el capital de trabajo y la liquidez del sector.
Este riesgo ya es una realidad medible. Según el Índice de Capital de Trabajo de J.P. Morgan [1], el 59% de las organizaciones en Lationamerica reportó un incremento en sus días de ventas pendientes (DSO). En escenarios extremos, el crecimiento de la cartera vencida ha llevado a algunas utilities a enfrentar tasas de descapitalización cercanas al 80%, lo que ha convertido un problema de recaudo en una amenaza para la sostenibilidad del negocio.
Ante este panorama, resulta evidente que el modelo tradicional ya no es suficiente. Gestionar la deuda únicamente tras su vencimiento es una medida reactiva que entra en acción cuando el daño financiero ya está hecho. Al aplicar estrategias de cobranza masivas y rígidas, este modelo evidencia una desconexión total con la realidad del usuario; al no mezclar inteligencia de datos con empatía, las organizaciones ignoran las presiones económicas que enfrentan sus clientes y los empujan hacia la morosidad en lugar de ofrecer soluciones preventivas. El verdadero problema escapa a los indicadores convencionales, pues la fuga de ingresos comienza mucho antes de que el cliente llegue a la etapa de cobranza.
El verdadero problema: los ingresos se pierden antes de llegar a cobranza
La mayoría de las utilities gestionan la recuperación de ingresos desde la cartera vencida. Sin embargo, una parte significativa de las pérdidas ocurre mucho antes, durante el propio ciclo comercial, en forma de errores de medición, inconsistencias tarifarias, facturación retenida, conciliaciones tardías y anomalías operativas que no se detectan a tiempo.
En Latinoamérica, por ejemplo, en el sector de agua, aproximadamente el 45% del volumen producido no genera ingresos, y en algunas ciudades esa cifra supera el 60% [4] lo que significa que una proporción importante de la infraestructura, los costos operativos y los recursos invertidos nunca se transforman en flujo de caja recuperable. En Chile, la morosidad activa en agua y saneamiento supera en un 50% los niveles prepandemia, afectando a más de 500.000 clientes [2][3]. En el sector eléctrico, el Banco Interamericano de Desarrollo continúa identificando las pérdidas comerciales, el fraude y los errores de medición como algunos de los principales desafíos para la sostenibilidad financiera de las distribuidoras [5]. Lo más preocupante es que estas pérdidas rara vez aparecen reflejadas en los reportes de cobranza. Cuando la organización detecta el problema, gran parte del ingreso potencial ya se ha diluido a lo largo del ciclo comercial.
A esto se suma la desconexión operativa frente a las realidades de los clientes. Al carecer de sistemas que puedan revisar variables demográficas y socioeconómicas de manera dinámica, las utilities pierden la oportunidad de actuar con empatía. La verdadera retención ocurre cuando el sistema, antes del impago, puede generar planes de financiación ajustados a las necesidades del cliente o facilitar el acceso temprano a subsidios, evitando así que el usuario sea empujado hacia una deuda incobrable por la rigidez del modelo tradicional.
El costo oculto de las arquitecturas fragmentadas y los sistemas legado
Es común encontrar en las utilities que los sistemas para la facturación, gestión de clientes, de medición avanzada, CX o trabajo en campo operan de forma independiente, obligando a los equipos a trabajar con información dispersa y procesos manuales. Cuando los datos de medición, consumo, facturación y pagos no están sincronizados en tiempo real, emergen problemas concretos como consumos no facturados, errores tarifarios, fallas en la aplicación de pagos, órdenes de servicio ejecutadas con retraso y disputas comerciales que paralizan el cobro.
Este encadenamiento de fallas se conoce como revenue leakage, el valor económico que se pierde progresivamente a lo largo del ciclo comercial antes de ser detectado por las áreas financieras [6]. Las brechas en la recuperación de cartera están ligadas a deficiencias tecnológicas críticas, los sistemas facturación y atención al cliente tradicionales están diseñados para entornos mucho menos complejos, no están equipados para responder con la velocidad y precisión que demanda la operación actual. Los datos de medidores inteligentes llegan tarde a los procesos comerciales, las anomalías de consumo se procesan con semanas de retraso, y el resultado es un DSO que crece, márgenes que se comprimen y una experiencia del cliente que se deteriora progresivamente.
Cuando el volumen supera la capacidad humana
La digitalización del sector multiplicó exponencialmente la cantidad de datos generados por medidores inteligentes, sensores y plataformas digitales, pero muchas utilities siguen dependiendo de revisiones manuales para identificar problemas financieros. La brecha entre el volumen de datos disponible y la capacidad de procesarlo manualmente se vuelve cada vez más difícil de cerrar.
Un caso reciente de la industria ilustra la magnitud de este desafío: una utility con aproximadamente 480.000 medidores inteligentes identificó más de 95.000 alertas de fuga en apenas 72 horas mediante analítica avanzada e inteligencia artificial [7]. Ese tipo de detección y gestión de los hallazgos son simplemente inviables con procesos manuales y esperar al cierre del ciclo de facturación para identificar anomalías significa permitir que las pérdidas se acumulen durante semanas antes de iniciar cualquier acción correctiva.
La solución: Intelligent revenue operations
Frente a este panorama, cada vez más utilities están migrando hacia el modelo de intelligent revenue operations. A diferencia del modelo tradicional de cobranza, esta estrategia no espera a que el dinero se pierda para actuar, en su lugar, integra analítica predictiva, automatización e inteligencia artificial para identificar y corregir riesgos a lo largo de todo el ciclo comercial, mucho antes de que se conviertan en pérdidas financieras. La transición hacia este modelo implica repensar cómo la organización conecta datos, procesos comerciales, operaciones de campo, facturación, experiencia del cliente y gestión financiera en una sola lógica operativa.
Open materializa este modelo en utilities mediante Smartflex, una plataforma integral que unifica la facturación, la gestión de cobro, el servicio al cliente, las operaciones en campo y la medición inteligente sobre un modelo de datos único. Al eliminar los silos de datos y orquestar flujos de trabajo automatizados de extremo a extremo, Smartflex transforma el ciclo comercial en una cadena de valor continua donde cada evento operativo genera visibilidad financiera inmediata.
Además, el motor detrás de la proactividad es Alexandria, su inteligencia artificial embebida que puede evaluar el ecosistema operativo y financiero para predecir patrones de riesgo, impulsar procesos autónomos y empoderar a las empresas con decisiones estratégicas altamente precisas.
De reaccionar a anticipar
La gestión de ingresos en las utilities ya no puede concebirse bajo un enfoque reactivo de cobranza o que opera al final del ciclo comercial. Reemplazar procesos manuales y arquitecturas fragmentadas por operaciones unificadas no solo ayuda a prevenir pérdidas de ingresos y acelerar la recuperación de cartera, sino que también fortalece el cumplimiento regulatorio, mejora la experiencia del cliente y proporciona la visibilidad necesaria para tomar decisiones financieras más inteligentes y empáticas.
La pregunta que hoy deben hacerse los líderes no es si deben modernizar su gestión de cobro, sino si su arquitectura actual tiene la conectividad, visibilidad y capacidad analítica para proteger esos ingresos frente a los desafíos del entorno actual. El modelo de Intelligent revenue operations no es un concepto futuro. Es la dirección que están tomando las utilities que deciden dejar de reaccionar y empezar a anticipar, integrando el poder de la analítica con una empatía financiera que protege los ingresos mientras resguarda el bienestar y la fidelidad de sus clientes.
Referencias
[1] J.P. Morgan. “Nearshoring growth opportunities: LATAM Working Capital Index”. https://www.jpmorgan.com/content/dam/jpmorgan/images/payments/working-capital-index/nearshoring-growth-opportunities-latam-wci.pdf
[2] TVN. “Morosidad de cuentas de pago de agua supera en un 50% a la cifra …”. https://www.tvn.cl/noticias/actualidad/morosidad-de-cuentas-de-pago-de-agua-supera-en-un-50-a-la-cifra
[3] Emol. “Morosidad en cuentas de agua sigue sobre nivel prepandemia y advierte otro deterioro por efectos de la guerra”. https://www.emol.com/noticias/Economia/2026/04/04/1196268/morosidad-cuentas-agua-efectos-guerra.html
[4] Xylem. Non-Revenue Water in LATAM: The Role of AI in Cutting Losses (2025).
https://www.xylem.com/en-029/support/lets-solve-water-blog/non-revenue-water-in-latam/
[5] Inter-American Development Bank (IDB). Economics of Electricity Losses in Latin America and the Caribbean (2024).
https://publications.iadb.org/en/economics-electricity-losses-latin-america-and-caribbean
[6] Gigawatt AI. AI for Revenue Leakage in Utilities: Detecting Billing Risk Earlier.
https://gigawatt.ai/blog/ai-for-revenue-leakage-in-utilities/
[7] AI vs Invisible Revenue Losses. Deep Dive into Proactive Leakage Detection in Utilities.
https://www.linkedin.com/pulse/ai-vs-invisible-revenue-losses-deep-dive-proactive-leakage-abufadda-ekblf/