El aseguramiento de la fuerza de trabajo en los procesos de implementación AMI

Si bien es cierto que, la implementación de Sistemas de Infraestructura de Medición Avanzada (AMI), es uno de los proyectos más efectivos para apoyar a las empresas de servicios públicos en su transformación digital, también lo es que no todas las empresas cuentan con las condiciones y herramientas tecnológicas necesarias para gestionar este tipo de proyectos. Esta situación puede desencadenar múltiples problemas que van desde largos tiempos de implementación, costosos errores hasta posibles accidentes de la fuerza de trabajo.

 

Para no quedarse relegados en la era digital, las empresas de servicios públicos deben tecnificar los procesos que representan una mayor carga operativa para su negocio. Uno de ellos es la toma de las lecturas de consumo, que si bien es una labor esencial dentro del core del negocio, es también una de las mayores cargas operativas para la empresa. Al incorporar Sistemas AMI, los proveedores de servicios públicos logran mejorar significativamente la eficiencia de su operación, disminuyendo los costos de desplazamientos de su fuerza de trabajo en campo y minimizando posibles errores en la toma de lecturas.

Gestión de trabajo en campo en la implementación ami

Cuando una empresa toma la decisión de implementar un proyecto AMI, su principal reto es garantizar la instalación física de los medidores inteligentes en las unidades habitacionales de los usuarios. Esta labor puede tornarse abrumadora, no solo cuando el personal carece de experiencia con este tipo de equipos, sino también cuando la empresa no cuenta con una plataforma tecnológica adecuada para planificar y gestionar este tipo de requerimientos.

Durante un proceso de instalación de los medidores inteligentes, en el sector eléctrico, se pueden presentar inconvenientes técnicos tales como electrocución y accidentes, ocasionados por prácticas deficientes a causa de la falta de conocimiento en dicha labor. Otros riesgos de seguridad están relacionados con los errores en los enlaces entre el medidor y el enchufe, lo que puede provocar un sobrecalentamiento de las conexiones y  desencadenar un incendio eléctrico.

También es común que las empresas no cuenten con un proceso de planeación, control y seguimiento para gestionar la instalación del medidor inteligente de forma eficiente. Este fue el caso de SaskPower, una empresa eléctrica en Canadá, que decidió instalar  los medidores en las unidades habitacionales de sus usuarios, sin haberlos probado exhaustivamente en  los prototipos de instalación. Esta situación ocasionó que, durante tres años,  la empresa estuviera envuelta en múltiples reprocesos y sobrecostos, asociados al retiro y reinstalación de los medidores que fallaron por errores en la implantación.

Un aspecto que también puede traer más problemas que beneficios, es la decisión de la empresa de tercerizar la instalación de los medidores inteligentes. Al dejar esta función crítica en manos de un contratista externo, la empresa está poniendo en riesgo aspectos como la calidad del servicio al cliente y el control de la operación en tiempo real.  Incluso, esta decisión puede impactar negativamente la relación con sus clientes, debido a que al no ser  atendidos directamente por el proveedor del servicio, muchos de ellos  pueden  sentir  que la empresa no le presta mucha atención al proceso y que el contratista no resuelve sus inquietudes de forma oportuna.

Para evitar situaciones como estas, es imperativo que la empresa de servicios públicos  tome las  medidas necesarias para garantizar el éxito de la implementación AMI. Para lograrlo, es necesaria la inclusión de una solución tecnológica, que le permita tener controlado  su  gestión de  fuerza de trabajo en campo, la satisfacción de sus clientes y el cuidado de su reputación como empresa proveedora de servicios.

Usando la plataforma tecnológica adecuada, el operador de servicios públicos podrá automatizar la gestión de materiales y equipos, generar órdenes de trabajo y segmentar a sus clientes. Además, estará en capacidad de garantizar acceso a la información precisa y oportuna para todo su personal, tanto front office como de campo,  y así, evitar reprocesos o errores en su operación.

Es importante que durante todo el proyecto de implementación AMI, la empresa prestadora de servicios pueda enfocarse en fortalecer la relación con sus clientes. Para lograrlo, debe apoyarse en herramientas tecnológicas que le permitan monitorear las condiciones de servicio al cliente, y atender quejas y reclamos que puedan convertirse en riesgos de publicidad negativa para la entidad.

De igual forma, las soluciones avanzadas de administración de trabajos en campo le permiten a la empresa mantener una comunicación constante y en tiempo real con la fuerza de trabajo, así como consultar las labores a ejecutar desde dispositivos móviles. Este tipo de plataformas tecnológicas pueden ser de gran ayuda durante el proceso de implantación AMI, por ejemplo en caso en que los  técnicos de campo notan que hay cables, tuberías o equipos en mal estado. En estas situaciones, las unidades de trabajo pueden reportar el caso en la plataforma, agregando evidencia fotográfica e información relevante de la situación. Así mismo, este proceso de implantación AMI se convierte en una gran oportunidad para que el operador de servicios identifique y repare  circuitos de la red o conexiones que en ocasiones pueden haber durado años sin haber sido inspeccionados.

La empresa de servicios puede lograr planificar sus rutas y gestionar la programación de las órdenes de trabajo de forma eficiente a través de una plataforma tecnológica de última generación. Este beneficio también puede replicarse durante un proyecto AMI, ya que permite programar las actividades de instalación de medidores inteligentes, optimizando los recursos y aumentando sustancialmente la eficiencia en este proceso.

Muchas empresas gestionan la instalación de los medidores inteligentes como una tarea no crítica, la cual puede ser ejecutada por cualquier equipo de campo disponible. Esta decisión le  da a la empresa  flexibilidad en su operación, pero puede traducirse en un aumento del tiempo requerido para culminar la tarea de implementación.

A través de una plataforma tecnológica, las empresas de servicios públicos pueden designar grupos de trabajo dedicados exclusivamente a la instalación de este tipo de medidores. Al seleccionar el personal con mayor conocimiento y experiencia, los operadores no sólo garantizarán  mayor  velocidad y eficiencia durante el proceso de instalación, sino también,  la atención oportuna frente a cualquier tipo de improviso o daño que ponga en riesgo la prestación del servicio.  En la práctica, la mayoría de las empresas de servicios públicos utilizan una combinación de estas dos estrategias, para encontrar la solución que se adapte a su situación particular.

Una vez implementado con éxito el Sistema AMI, las empresas de servicios públicos avanzarán un paso más en su  transformación digital, logrando disminuir su carga operativa, para enfocar sus esfuerzos y recursos en actividades que generen mayor valor para su negocio y  tengan un impacto positivo en la satisfacción de sus clientes.

Planee, ejecute y mejore sistemáticamente la eficiencia de sus operaciones de campo en la Implementación de Sistemas Avanzados de Medición AMI:

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